Japón es un país insular que se extiende a lo largo de la costa Pacífica del nordeste de Asia. La isla principal es Honshu, y las otras tres más grandes son Hokkaido, en el norte del país, y Shikoku y Kyushu en el sur. Más de 4.000 pequeñas islas rodean a estas cuatro principales. Las islas principales están conectadas mediante un moderno sistema de transporte, del que forma parte el túnel Seikan, el mayor túnel ferroviario del mundo, con una longitud de 54 kilómetros. Los trenes japoneses de alta velocidad (conocidos como shinkansen, o trenes-bala) enlazan las principales regiones del país.192-300x200 Japón

Aproximadamente un 73 por ciento del territorio japonés es montañoso, y todas las ciudades importantes, excepto la antigua capital de Kyoto, se ubican en torno a una estrecha franja de llanuras costeras. Apenas un 18 por ciento del territorio es habitable, por lo que las ciudades japonesas son grandes urbes densamente pobladas. El área metropolitana de Tokyo es el mayor núcleo urbano del planeta. En él viven 36 millones de personas, pese al inquietante historial geológico de la región, donde son frecuentes terremotos y tsunamis de gran poder destructivo. Solamente el gran terremoto de 1923 acabó con unas 143.000 vidas.

Japón era una de las sociedades más aisladas y tradicionalistas del mundo cuando el comodoro Matthew C. Perry entró en la Bahía de Tokyo al mando de una flota norteamericana en 1853. Hoy, en cambio, es un país democrático y de mentalidad abierta, además de uno de los tres mayores exportadores de productos manufacturados y la segunda potencia económica mundial, sólo por detrás de Estados Unidos.


Si estás pensando en viajar a Japón seguro ya conoces algo sobre este país y su cultura. Algo o mucho. Y es que Japón no es el destino de vacaciones más típico del mundo así que sus turistas suelen saber qué esperar y qué no. Japón es para mí uno de los mejores países de la región Asia Pacífico para viajar. Es cierto que no tiene el legado cultural milenario de China pero combina lo nuevo con lo antiguo de una manera tan pulcra y ordenada, y a la vez tan íntima, que resulta sorprendente.

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OSAKA

Esta es una de las ciudades más grandes del país y supo ser la capital algún tiempo. Era la sede del poder del shogun Toyotomi Hedeyoshi y del poderoso clan Tokugawa y en ella no puedes dejar de visitar el Castillo de Osaka (reconstrucción con museo interior), el Acuario, realmente maravilloso, la zona de la bahía con sus islas artificiales y su noria gigante, el museo sobre la Segunda Guerra Mundial, el Museo de Ciencias, la moderna estación central y en cuanto a templos aquí está el Templo Shitennoji, uno de los más antiguos, y el Sumiyoshi Taisha.

KIOTO

Fue también capital del país por muchos siglos y como tal fue destruida y reconstruida muchas veces. Tiene un gran valor histórico y cultural, en especial porque las bombas de la Segunda Guerra no la tocaron y entonces hay estructuras antiquísimas que se conservan todavía. Aquí hay un Palacio Imperial, está el Castillo Nijo que era la residencia del shogun, el barrio de las geishas, Gion, un sendero a la vera de un canal bordeado de cerezos, conocido como el Sendero del Filósofo y los impactantes templos de Sanjusangendo, Kiyomizudera con su enorme terraza de madera y sus estupendas vistas y al norte, el templo Kinkakuji, el famoso Pabellón Dorado cubierto de oro.

TOKYO

La tradición compite con la cultura pop en Tokio, donde podrás venerar los antiguos templos antes de ir de fiesta a un bar de karaoke. Si te adelantas al alba, podrás vivir la animada subasta de pescado en el mercado The Tsukiji y, después, refrescarte con un paseo bajo los cerezos en flor que bordean el río Sumida. Dedica algún tiempo a contemplar los preciosos jardines del este del Palacio Imperial y repasa lo que sabes sobre la historia de Japón en el Museo Edo-Tokyo. No olvides comer todo el sushi, los fideos udon y el wagashi (dulces japoneses) que aguante tu estómago.